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Miradas fotográficas de la niñez mexicana
Portadilla de Miradas fotográficas de la niñez mexicana

Miradas fotográficas de la niñez mexicana

La niñez como tema fotográfico ha dejado un amplio universo de imágenes que evocan, ya sea como recuerdo, testimonio o forma artística, los cuerpos y rostros de los pequeños de antaño, mismos que se han fijado en el papel para formar parte de la historia visual de la infancia mexicana. En esta colección mostramos variadas propuestas que destacan por su interés estético. Los niños representados provienen de muy diferentes épocas y contextos sociales y con ello dan cuenta del enorme mosaico de ambientes en los que habitan.

Una niña cubre su rostro con una máscara en un gesto juguetón. Pertenece a la comunidad afromexicana de las costas de Guerrero y Oaxaca. Es una obra de Maya Goded, artista de la lente que a través de esta pieza dignificó e hizo cercano el universo infantil de la Tierra Negra. Ahora bien, de un espacio lejano a ésta podemos observar a un grupo de niñas mazahuas en plena sesión de estudios; la foto, realizada por Mariana Yampolsky, da cuenta de la importante labor de alfabetización infantil de nuestras comunidades indígenas. No obstante, además de la fotografía autoral, es decir, la realizada con una mirada artística o personal, retomamos varios ejemplos del retrato, específicamente el realizado en Fresnillo, Zacatecas, en el local de Ricardo Sánchez Ortega, quien inmortalizó a los menores ya fuera por motivos de recuerdo familiar, solos o con sus hermanitos, y para fijar en plata sobre gelatina la devoción de una pequeña con la característica vestimenta de la primera comunión, sin olvidar a los chiquillos que acudían para lucir trajes típicos, probablemente salidos directamente del festival escolar.

El tema de la niñez ha sido una constante también en el universo periodístico para ilustrar diferentes campañas como las de vacunación o una manifestación política. De este género destaca una interesante imagen realizada en el marco de la tragedia del temblor del 19 de septiembre de 1985, en donde sobresale un niño que sonríe ante la cámara en un acto de absoluta inocencia y, en segundo plano, aparece la destrucción de la capital. Finalmente, hagamos referencia a dos instantáneas del pasado más revolucionario: en la primera vemos a los hermanos Francisco y Gustavo Madero en su más tierna infancia, y en la segunda, sorprende la figura, ya casi adolescente, de un niño armado que destaca debido a que el encuadre de la foto resalta su pequeñez respecto al rifle que porta y por el tamaño del adulto que lo acompaña, cuya figura ha sido fragmentada.