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El Camino de Tehuantepec
Portadilla de El Camino de Tehuantepec

El Camino de Tehuantepec

La creación de un camino interoceánico por el Istmo de Tehuantepec generó muchas expectativas durante todo el siglo XIX, porque permitiría comunicar y reducir las distancias entre el “Viejo Mundo” y las recién colonizadas costas occidentales de los Estados Unidos. En aquella época se decía que la construcción de esta nueva ruta era importante porque se convertiría en el “puente comercial del mundo”. Si la idea llegaba a concretarse, los buques que transitaban del Océano Atlántico al Pacífico dejarían de pasar por el Canal de Magallanes y evitarían dar la vuelta a toda Sudamérica. La idea de Tehuantepec como un paso entre océanos surgió desde los años de la conquista española y, aunque olvidado después, el proyecto se retomó y estuvo vigente desde finales del siglo XVIII hasta bien entrado el XIX.

Los múltiples planes de construcción de un canal, luego de un camino y de una vía férrea, en Oaxaca y Veracruz, son muestra de un fenómeno que ha acompañado a la historia moderna y contemporánea de México: la estrecha relación entre la clase política y la élite económica. A esto se sumó el asombro que causaba a los viajeros extranjeros la exuberancia vegetal y animal de la región, que los remitía a la imagen del Edén, de la tierra virginal con múltiples posibilidades de explotación. Todos estos ingredientes dieron como resultado uno de los debates más largos y prolíficos en la historia nacional, que no sólo incluyó a políticos e intelectuales mexicanos, sino a empresarios y diplomáticos norteamericanos.

La colección que presentamos sobre el Camino de Tehuantepec incluye testimonios de la época sobre esta discusión, que en aquellos momentos se conoció como “la cuestión de Tehuantepec”, la que atrajo al istmo a hombres de negocios, especuladores, profesionistas, técnicos y emigrantes motivados por la fiebre californiana del oro. La prensa periódica documentó cuidadosamente el tema, historiadores y políticos escribieron sobre él, se presentaron proyectos, se pronunciaron discursos en la Cámara de Diputados, se recopilaron documentos y propuestas. Todas estas fuentes nos acercan a ese debate tan impactante que, según los especialistas, comenzó como un sueño y terminó en pesadilla.