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México y la protección al refugiado
Portadilla de México y la protección al refugiado

México y la protección al refugiado

El 20 de junio se conmemora el Día Mundial de los Refugiados. Según datos de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), cada dos segundos una persona se ve obligada a desplazarse. Asimismo, señala que más de 68 millones de personas en el planeta se encuentran actualmente fuera de sus lugares de origen como consecuencia de guerras, conflictos, persecuciones y hambrunas. Durante el siglo XX, México ha tenido una presencia constante en los intentos por hacer que personas desplazadas adquieran un nuevo sitio donde reconstruir sus vidas, y ha proporcionado asilo a diversidad de hombres y mujeres que han venido a enriquecer el de por sí ya variado mosaico cultural de nuestro país.

Sin embargo, en distintos momentos de la historia de México, este mismo sentimiento de solidaridad hacia individuos extranjeros se ha mezclado con el rechazo a otros grupos, hecho que a veces suele olvidarse. Todos recordamos la generosidad que se desplegó en el gobierno de Lázaro Cárdenas hacia los refugiados republicanos, pero pocos saben que coexistió con resistencias y obstáculos frente a los judíos perseguidos por el nazismo. Casi nadie recuerda que el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz otorgó asilo a intelectuales, políticos y dirigentes universitarios acusados de comunistas por la dictadura brasileña. Y también resulta un tanto extraño que mientras en México se atravesaba por el periodo de la llamada guerra sucia, al mismo tiempo se recibiera a víctimas de este mismo tipo de prácticas llevadas a cabo por las distintas dictaduras latinoamericanas de los años setenta.

Los documentos que presentamos en esta ocasión para conmemorar el Día Mundial de los Refugiados nos acercan a la trayectoria de México como un país interesado en proteger a personas desplazadas y tal vez también nos ayuden a entender el comportamiento de sus políticas de asistencia a refugiados de distintas nacionalidades a lo largo del siglo XX. Resulta necesario cuestionar y buscar a través de este tipo de fuentes las pistas que nos lleven a una mejor práctica en cuestiones de ayuda y derechos humanos tanto para los propios mexicanos como para los extranjeros que arriban a nuestro país.