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Hernán Cortés: el desembarco en Veracruz
Portadilla de Hernán Cortés: el desembarco en Veracruz

Hernán Cortés: el desembarco en Veracruz

El jueves 21 de abril de 1519, 11 embarcaciones españolas tocaron tierra. En un arribo lento y seguramente abrumador para la tripulación, el desembarco se produjo hasta un día después, el viernes 22. A decir de diversos testimonios, los hombres que pisaron por primera vez aquellos arenales comenzaron a levantar chozas para protegerse del sol. Fieles a su religión y al Dios que los había llevado a buen puerto, los carpinteros de los barcos se dedicaron a construir un altar para llevar a cabo los festejos de la Semana Santa. De entre la tripulación destacaba un hombre de alrededor de 34 años, quien dirigía a todos los demás, con fama de altivo, no muy alegre, hábil con las armas y con tendencia a los amoríos: su nombre era Hernán.

Admirado por unos y odiado por otros, Hernán Cortés se ha convertido en uno de los personajes más polémicos de nuestra historia. Los especialistas consideran que su condición de hombre de frontera, entre lo medieval y lo moderno, fue una característica fundamental para forjar su carácter y lograr sus conquistas territoriales. La aventura de Cortés en tierras mexicanas había iniciado en 1518 cuando el gobernador de Cuba, Diego Velázquez, le pidió asociarse con él para realizar una expedición al territorio conocido como las “islas de Yucatán”. Cortés enlistó 300 hombres, compró una carabela y un bergantín y los equipó con armas, artillería y provisiones. Después de estos preparativos y de haber agregado más barcos, tripulación y bastimentos, zarpó el 10 de febrero de 1519 con 11 barcos, 508 soldados y aproximadamente 100 marineros.

El episodio de la llegada de Cortés a México ha formado parte de la memoria de los mexicanos como un suceso con más connotaciones negativas que positivas. Repensar este episodio a la luz de la documentación, diversos tipos de fuentes y de estudios previos sobre el tema nos ayudará a contar con más herramientas para replantear nuestra visión de los acontecimientos y abrir nuestra perspectiva a otras interpretaciones.