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Presidencia de Francisco I. Madero
Portadilla de <p>Francisco I. Madero rinde protesta como presidente constitucional</p>

Francisco I. Madero rinde protesta como presidente constitucional

6 de noviembre de 1911

En 1908, Francisco I. Madero publicó La sucesión presidencial en 1910. Para ese entonces ya tenía varios años participando en la política de su natal Coahuila y a través de distintos medios impresos había difundido hacia otras zonas de México sus ideas sobre los derechos humanos, el voto y la libertad. Pero fue sin duda luego de la aparición de aquel libro que cobró mayor notoriedad y llamó la atención de propios y extraños.

El Partido Antirreeleccionista lo postuló como candidato a la Presidencia de la República, sin embargo, en las elecciones de 1910, resultó nuevamente ganador Porfirio Díaz. La nueva victoria del dictador motivó aún más al coahuilense, quien decidió proyectar la Revolución a través del Plan de San Luis en octubre de ese mismo año. Al ser perseguido por el régimen, se refugió en los Estados Unidos para organizarse y pronto la rebelión maderista comenzó a tomar fuerza en otros lugares del país, a través de personajes como los hermanos Serdán, Pascual Orozco y Francisco Villa. Madero esperó a que se nombrara a un presidente interino para lanzar otra vez su candidatura a la presidencia, cosa que hizo cuando Francisco León de la Barra ocupó ese cargo de manera provisional en 1911. En mayo se firmaron los Tratados de Ciudad Juárez, con lo que se dio fin a la presidencia de Díaz. En junio, Madero entró en la Ciudad de México desde donde organizó su campaña política. Las elecciones se llevaron a cabo el 15 de octubre de 1911 resultando ganador junto con José María Pino Suárez como vicepresidente.

Fue así que el 6 de noviembre, el otrora empresario tomó posesión como presidente de la República, puesto que ocupó durante 15 meses. En la colección que presentamos para recordar esta fecha mostramos algunas fotografías y documentos en donde se hace mención al triunfo de Madero y se expone el deseo que tenía la población de que su mandato fuera provechoso para la nación, cosa que resultó bastante difícil en aquella confusa y agitada época.