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Portadilla de La Armada de Barlovento

La Armada de Barlovento

Había una vez, hace muchísimo tiempo, un imperio tan grande, que no se daba abasto para proteger sus propiedades de los enemigos que las acechaban. Franceses, ingleses, piratas, robos, saqueos y corrupción provocaban que sus ingresos no fueran tantos como esperaba. No podía dejar que esto continuara y lo que se les ocurrió a sus autoridades fue crear una flota de embarcaciones fija en las costas del Caribe con el propósito de proteger sus posesiones ultramarinas. Aquel imperio, el más poderoso del mundo, era el español, y la flota que se creó en el siglo XVII con esta ardua tarea fue conocida como la Armada de Barlovento.

Aunque la idea de crear este tipo de defensa se planeó desde tiempo atrás, fue hasta el 4 de mayo de 1635 en que se expidió la Real Cédula de su creación, cuando Rodrigo Pacheco y Osorio, marqués de Cerralbo, era el virrey de la Nueva España. Sus primeras tareas fueron perseguir a los piratas, escoltar a los buques de la flota y a los galeones comerciales, así como desalojar a los enemigos establecidos en las posesiones de ultramar. Pero pronto sus tareas se diversificaron y comenzaron a realizar labores como el traslado de salarios para edificar fortalezas, así como el dinero para el personal empleado en guerras defensivas. Incluso llegó a transportar a los condenados a trabajos forzados en las obras públicas del rey.

La Armada de Barlovento sobrevivió hasta el siglo XVIII en que sus funciones comenzarían a declinar, al igual que el Imperio español, pero gracias a documentos resguardados por el Archivo General de la Nación podemos conocer un poco de su historia, de sus dificultades, de la manera en que operaban y de todas las pequeñas tareas que le fueron encomendadas durante su periodo de operación. Recordar aquellos tiempos de galeones y piratas también es hacer memoria sobre las raíces mismas de nuestra nación.