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Portadilla de Benito Juárez, otra perspectiva

Benito Juárez, otra perspectiva

Pieza fundamental de nuestra cultura política, Benito Juárez García es una presencia constante en la vida nacional. El fenómeno que rodea la exaltación de su figura y de su representación como personaje fundamental tanto de la política como de la historia mexicanas se conoce ahora con el nombre de “culto a Juárez”. A decir de los especialistas en el tema, éste ha tenido una presencia constante a raíz de su muerte en 1872 y hasta alrededor de los años ochenta del siglo xx a través de la historiografía, el discurso político, la literatura, la pintura y la monumentaria. De una u otra forma, la figura de Juárez se ha utilizado para abanderar causas sociales, como estandarte de las luchas en pro de la educación, para reivindicar a los pueblos originarios y de mil maneras más.

Con la finalidad de presentar una perspectiva distinta en torno a este personaje, los documentos que elegimos para conmemorar su nacimiento, no tienen mucho que ver con ese héroe intocable de pedestal. Tienen que ver con el padre ansioso por no ver a sus hijos, el esposo que extraña a su mujer porque se encuentra en el exilio, el lector de Tácito, de Virgilio, de Prescott; el hombre que anhela que su descendencia conozca los avatares de su vida y aprenda de ella. Juárez, finalmente hombre de su época, con defectos y virtudes, transitó por el problemático siglo xix como cualquier otro mexicano. Sin embargo, esto mismo fue lo que más tarde le imprimiría su carácter excepcional.

Pocas veces imaginamos a Juárez como padre de familia, pero la correspondencia entre él, su esposa Margarita y su hija Vela son verdaderos hilos de memoria que nos identifican con aquella familia separada por la intrusión del Segundo Imperio mexicano en el territorio nacional. La mayoría de estas cartas son del período de exilio de Juárez en el Paso del Norte y dan cuenta de la caída del efímero gobierno de Maximiliano, pero también de aquel que se encuentra lejos de sus seres queridos, preocupado no sólo por la situación del país, sino por la epidemia de cólera que podría afectar a los suyos, o por el rechazo del gobernador de Nuevo León a brindarle refugio.

No podíamos dejar de incluir el famoso texto escrito por Juárez titulado Apuntes para mis hijos, del cual presentamos la versión manuscrita. El relato autobiográfico que abarca 51 años en la vida de Juárez es una memoria personal, es la forma en que el propio Juárez visualiza y recuerda su existencia y la manera en que quiere que otros la recordemos. Es un texto histórico, testimonio de un personaje que actuó para transformar circunstancias y estructuras, pero a la vez, un documento que muestra los valores y convicciones de una persona de carne y hueso. Así que, desde cualquier perspectiva, este escrito es de una inmensa riqueza y un privilegio compartirla.