lupa
Temas
Portadilla de Las Misiones Culturales

Las Misiones Culturales

Uno de los grandes desafíos que presentó la sociedad mexicana después de la lucha revolucionaria fue la alfabetización debido a que eran muy pocas las personas que sabían leer y escribir. Incluso, la historiadora Engracia Loyo nos confirma que, durante el levantamiento armado, la necesidad de estar informados de los acontecimientos y de las ideas impresas en proclamas y/o diarios fue un aliciente para aprender a leer.

Sería hasta 1917 donde se expresaría, a través de la Constitución Mexicana, la educación elemental como un derecho para los mexicanos, siendo laica, gratuita y obligatoria. Sin embargo, para llevar a cabo dicha legislación se realizaron varios esfuerzos, entre los cuales destaca la campaña de alfabetización impulsada por José Vasconcelos, la cual tuvo por objetivo llegar a la población rural, quien era mayoritaria y no contaba con las instalaciones educativas, pues estaban circunscritas a las ciudades.

Para tal fin, en el año de 1923 se estableció la creación de las Misiones Culturales, en las que varios grupos de expertos se dirigieron a los diferentes estados de la república con el fin de capacitar a los docentes de las comunidades rurales durante su estancia de tres semanas o un mes. Un grupo estaba conformado por entre cinco o seis personas y dirigido por un maestro normalista, quien era el encargado de la capacitación de las maestras y maestros de la localidad. Dicha capacitación consistía en la enseñanza del español y de operaciones aritméticas básicas; los demás integrantes de la misión, los maestros misioneros, se ocuparon de transmitir conocimientos necesarios para la comunidad, como cursos de nuevas técnicas de agricultura, educación física, formación de cooperativas de producción, de fomento de trabajos artesanales y economía doméstica, entre otras materias.

Es importante mencionar que las Misiones Culturales se integran dentro de un proyecto, impulsado por los gobiernos posrevolucionarios, que buscó integrar a las comunidades campesinas a la “modernidad” y al “progreso” del país a través de la educación; es por tal razón que podemos observar que no sólo se buscó la capacitación de los maestros rurales, sino también la mejora de cada una de las localidades en las que se presentaron dichas misiones. 

A partir de su fundación, las Misiones Culturales tuvieron un crecimiento notable que las llevó a reorientar constantemente su programa educativo para su mejoramiento. Es por ello que en el año de 1926 se fundó la Dirección de Misiones Culturales con el fin de tener un mayor control y orden de las mismas. Sin embargo, las Misiones Culturales tuvieron que afrontar diversos desafíos que repercutieron en su labor; entre los que se encuentran las dificultades con las autoridades de la comunidad, la falta de recursos, los bajos salarios de los misioneros, o la falta de tiempo para cubrir su programa, entre otros.

Con el paso del tiempo, la situación política y económica repercutió en el proyecto y se limitó su plan de acción; por lo anterior, a lo largo de los años, las Misiones Culturales acotaron  su plan de acción al verse sujetas a otros programas y/o instituciones educativas, y por ende su destino también estuvo sujeto a las políticas del gobierno en turno. Aunque no cabe duda que su creación fue un punto de inflexión para la historia de la educación en México.