Carmen Serdán Alatriste fue la primera mujer que inició la lucha armada contra Porfirio Díaz; ella y sus hermanos, Aquiles y Máximo, partidarios de Francisco I. Madero, combatieron a las fuerzas porfiristas en su propia casa. Ellos murieron, pero ella continuó apoyando la lucha por la democracia. Después de la Revolución trabajó en la Secretaría de Educación Pública y se hizo cargo de sus sobrinos. Esta exposición conmemora el aniversario de su nacimiento, el 11 de noviembre de 1873, mediante un breve relato de su historia con apoyo de documentos que dan cuenta de los hechos.

El enfrentamiento

Así gritó Carmen Serdán desde el balcón de su casa, el 18 de noviembre de 1910, en medio de la balacera que soldados y policías iniciaron para apresarla a ella, a sus hermanos y a varios hombres más, acusándolos de subversivos, sediciosos y contrarios al régimen de Porfirio Díaz. Tenía la esperanza de que algunos de los suyos acudieran al llamado.

Los Serdán eran fieles seguidores de Francisco I. Madero y fueron precursores del alzamiento armado revolucionario para derrocar a Porfirio Díaz, quien llevaba más de 30 años en el poder y que, a pesar del descontento de la población, seguía "ganando" las elecciones presidenciales. Por eso, Madero publicó el Plan de San Luis, en el que convocaba a los mexicanos a levantarse en armas el 20 de noviembre de 1910 para terminar con la tiranía surgida de los caprichos de Díaz, una que los mexicanos no estaban acostumbrados a sufrir desde la Independencia y que ya se había vuelto intolerable.

El enfrentamiento inició cuando la policía llegó a la casa de los Serdán, ubicada en la Portería de Santa Clara número 4, en la ciudad de Puebla, y duró varias horas. En el tiroteo murieron Máximo Serdán y el jefe de la Policía Miguel Cabrera, así como otros 15 hombres. Carmen resultó herida.

La vida de Carmen Serdán siempre estuvo vinculada con las causas liberales —su abuelo materno, Miguel Cástulo Alatriste, participó en la Guerra de Reforma, su padre, Manuel Serdán Guanes, publicó junto con Alberto Santa Fe el primer plan de reforma agraria La ley del Pueblo, y su hermano Aquiles fue líder del antirreeleccionismo maderista—. Desde muy joven participó en labores de asistencia social y se dio cuenta de la explotación y miseria en la que vivía el pueblo mexicano.

“Los sangrientos sucesos en la Ciudad de Puebla. La muerte del Jefe de Policía Miguel Cabrera”, 1910.

Quizá por eso tuvo temple de acero para defender sus convicciones: participó activamente en asociaciones políticas antirreeleccionistas, fue delegada y dirigente del Club Luz y Progreso creado por su hermano Aquiles; colaboró en la planeación de la guerra revolucionaria y en la difusión del Plan de San Luis, adquirió recursos para armamento y materias primas, escondió armas y municiones, trasladó recados y armas a Tlaxcala, Cholula y Atlixco, elaboró bombas caseras, distribuyó propaganda y en las madrugadas pegó consignas en las calles. Además, escribió en contra de Porfirio Díaz, bajo el seudónimo de Marcos Serrato, en publicaciones como El Diario del Hogar, Regeneración y El Hijo del Ahuizote.

Después del enfrentamiento

Cuando la tropa entró en la casa, Carmen los enfrentó con actitud resuelta aun sabiendo que su hermano Máximo estaba muerto y que Aquiles se encontraba escondido. Esto impidió que los uniformados las sobajaran y maltrataran, a ella, a su madre y a su cuñada Filomena del Valle, quien estaba embarazada.

Fachada de la casa de los Serdán, 1910.

La casa de los Serdán quedó destrozada. La fachada y las paredes interiores aún tienen las huellas de las balas. También se conserva el espejo roto de la estancia que da cuenta de la balacera. Por si fuera poco, la propiedad fue saqueada, los soldados se llevaron las joyas y el dinero y quemaron los libros de la biblioteca.

Las mujeres de la familia Serdán fueron encarceladas en condiciones deplorables en la cárcel de La Merced acusadas por los delitos de rebelión, resistencia al mandato legítimo de la autoridad, homicidio y lesiones; posteriormente, las trasladaron al Hospital San Pedro en calidad de detenidas. Fueron liberadas en mayo de 1911 con el triunfo de la Revolución maderista.

Las amigas de Carmen, Guadalupe Narváez, Paulina Maraver e Ignacia Vázquez, crearon un club que llevaba su nombre y que semanalmente editaba y distribuía la hoja de propaganda llamada Soberanía del pueblo, que informaba sobre las condiciones políticas del país e invitaba a la población a votar en las próximas elecciones. Al salir Carmen de la cárcel se tomaron esta fotografía en la que Maraver posa junto al estandarte bordado por María Narváez Bautista. En la primera fila se encuentran Carmen Serdán y Filomena del Valle, en medio de ellas está Sara Pérez de Madero, quien carga a su ahijada Sara Serdán (hija del fallecido Aquiles). Aparecen también Rosalía Camarillo y las hermanas Rosa y Guadalupe Narváez Bautista, dos de las mujeres más importantes de la Revolución que se unieron al Partido Nacional Antirreeleccionista para luchar activa y valerosamente contra la dictadura, al grado de tener en su domicilio un instituto de corte y confección que era también un centro de conspiración contra el régimen. La imagen nos habla de una complicidad, de un grupo de mujeres y niñas unidas, algunas de ellas por lazos familiares, pero todas por ideales políticos.

Club Carmen Serdán, 1911.

Carta de Carmen Serdán a Francisco I. Madero, diciembre de 1912.

La revolucionaria mantuvo una relación cercana con Francisco I. Madero que se nota en las cartas que aún se conservan. Ella lo saluda siempre con afecto y le escribe para informarle la situación en Puebla, dando cuenta de que había cumplido con algún encargo que él le encomendaba o incluso, en una ocasión, enviando a su tío Baraquiel M. Alatriste a ponerse a sus órdenes.

La cercanía se nota también en la manera en la que Carmen siempre deja claro su respeto y aprecio y firma al despedirse como “su más adicta amiga” o “su afectísima amiga y servidora”, y en más de una ocasión envía saludos a la familia y a “Sarita” deseando “esté mejorada de su reumatismo”.

Carta de Carmen Serdán a Francisco I. Madero, junio de 1911.

Visita de Venustiano Carranza a Puebla, 1914.

Tras el asesinato de Francisco I. Madero, Carmen continuó siendo una mujer liberal. Formó parte de la Junta Revolucionaria de Puebla. En 1914, se entrevistó con Venustiano Carranza y se unió al movimiento. Trabajó como enfermera en hospitales militares y ayudó en la capacitación de nuevas enfermeras. En esta fotografía aparece, junto con Guadalupe Narváez, al lado del Primer Jefe del Ejército Constitucionalista en un acto público en honor a Carranza realizado en Puebla.

También apareció con las hermanas Narváez, con su hermana Natalia y otras mujeres acompañando al general Francisco Coss, quien, en 1915, fue designado gobernador provisional de Puebla, Morelos y Tlaxcala.

Carmen Serdán, Guadalupe Narváez y otras mujeres con el general Francisco Coss, ca. 1915.

Cuando el movimiento carrancista triunfó, Carmen se retiró a la vida privada.

La calma

Retrato de Carmen Serdán.

Las Serdán se mudaron a la Ciudad de México. La primera en salir de Puebla fue Filomena con sus tres hijos; después Natalia, quien consiguió un trabajo en la oficina de Correos de Tacubaya y se mudó junto con sus cinco hijos. Carmen y su madre fueron las últimas en llegar a la capital, a una casa en Tacubaya, cuando la revolucionaria consiguió un trabajo en la Secretaría de Educación Pública (sep) como encargada del Museo Escolar en la Escuela Normal Primaria para Maestras.

En 1918, Filomena murió a causa de la influenza española, dejando a Carmen a cargo de sus hijos. Ella los crio con calma, cariño y firmeza en una casa que mandó construir en la Calzada de Tacubaya (hoy Circuito Interior Mtro. José Vasconcelos).

Condecoración a Carmen Serdán, 1939.

Carmen Serdán durante una conmemoración, 1939.

Entrevista con Carmen Serdán, El Nacional, 1943.

A pesar de su destacada participación como precursora de la Revolución mexicana y de que apoyó en cuerpo y alma al movimiento antirreeleccionista, Carmen Serdán no fue reconocida sino hasta 1939, a sus 66 años, cuando fue condecorada por el gobierno de Lázaro Cárdenas, en una ceremonia en la que el general Jesús Agustín Castro, entonces secretario de la Defensa Nacional, le entregó una medalla que la distinguía como veterana revolucionaria.

En los años siguientes, Carmen sólo fue considerada figura pública en las conmemoraciones de la Revolución, como puede constatarse en esta entrevista que dio a El Nacional en 1943.

Murió en agosto de 1948 rodeada de sus sobrinos. Tenía 74 años. Sus restos se trasladaron a Puebla y fueron inhumados en el panteón municipal. Ese mismo año, la Cámara de Diputados inscribió su nombre con letras de oro en el muro de honor.

En 1968, sus restos fueron trasladados al mausoleo del monumento a los hermanos Serdán en Puebla, y en mayo de 2018, luego de ser restaurados, se colocaron en el Museo Regional de la Revolución Mexicana, su antigua casa familiar, en donde permanecen hasta ahora.

“Falleció ayer Carmen Serdán”, La Opinión, 1948.

Otras mujeres
de la Revolución

Otras mujeres de la Revolución

La Revolución no habría sido posible sin las mujeres. En el movimiento pre y revolucionario ellas eran las más activas, pues los hombres estaban muy vigilados. La mayoría de estas revolucionarias han sido ignoradas o han obtenido un reconocimiento mínimo y tardío (es el caso de Natalia Serdán, su madre Carmen Alatriste Cuesta y Filomena del Valle). No todas eran adelitas o soldaderas, ni estaban motivadas sólo por el dinero o el amor. Muchas tenían firmes convicciones de un cambio político y participaron llevando propaganda, escribiendo y organizando grupos femeniles, como los de Puebla. Otras difundieron las ideas revolucionarias en las aulas y en mítines. Muchas realizaron desde el anonimato labores de espionaje, transportaron y escondieron armamento —por las madrugadas llevaban pólvora, cartuchos y bombas dentro de sus canastas de la compra—, llevaron mensajes, curaron heridos, cocinaron, lavaron, redactaron manifiestos y parieron a los hijos de la Revolución.

Muchas de las combatientes y activistas del periodo revolucionario fueron borradas de la historia; sus acciones se vieron opacadas por las de los hombres o su participación se olvidó al momento de redactar la historia oficial. En este sentido, Carmen Serdán es sólo un ejemplo de cientos de historias de mujeres aguerridas, revolucionarias, que lucharon por sus derechos y ayudaron a cambiar la historia de México. La segunda parte de su vida, casi en el olvido, nos recuerda que es fundamental reconocer, escribir y difundir cómo la participación de las mujeres ha hecho cambios significativos en la sociedad mexicana.

Coutiño, Fabiola (coord.), La participación de la Mujer Poblana en la Revolución Mexicana, Congreso del Estado Libre y Soberano de Puebla, LVII Legislatura, 2010.

Espinosa Damián, Gisela y Ana Lau Jaiven (coords.), Un fantasma recorre el siglo: luchas feministas en México 1910-2010, uam-x / El Colegio de la Frontera Sur / Editorial Itaca, México, 2013. Disponible aquí.

Eufracio Solano, Patricio, “Las mujeres Serdán. Una historia poco conocida de la Revolución”, en Relatos e historias en México, núm. 114, febrero de 2018, pp. 40-55.

Fabián Mestas, Graciela, Las mujeres Serdán y la Revolución en Puebla. 1909-1914, Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México, México. Disponible aquí.

Lau Jaiven, Ana, “Las mujeres en la revolución mexicana. Un punto de vista historiográfico”, en Secuencia, 33, septiembre-diciembre de 1995, pp. 85-102.

Museo de la Mujer, Las mujeres en la Revolución Mexicana, Conferencia de Ana Lau Jaiven, 16 de noviembre de 2023. Disponible aquí.

Porras, Martha y Alejandra Domínguez, Carmen Serdán, Ayuntamiento de Puebla e Instituto Municipal de Arte y Cultura de Puebla, Puebla, 2023. Disponible aquí.

Rocha Islas, Martha Eva, Los rostros de la rebeldía. Veteranas de la Revolución Mexicana, 1910-1939, Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México, México, 2016. Disponible aquí.

Agradecemos a las instituciones que facilitaron los recursos para la presente exposición y a todas aquellas personas cuyo trabajo hace posible la consulta de los acervos:


Archivo General de la Nación
Library of Congress
Mediateca inah


Paulina Olvera Martín, voz de Carmen Serdán
Julio Caballero, edición de audio


Archivo General de la Nación
Memoria Histórica

Director General: Carlos Enrique Ruiz Abreu
Titular de Memoria Histórica: Gabriela Pulido Llano
Dirección de Creación de Contenidos Digitales: Rubén Octavio Amador Zamora
Investigación y curaduría: Karla Xóchitl Baltazar González
Asistente de investigación gráfica: Diana Asela Franco
Edición: Rebeca Flores Gutiérrez
Dirección de Diseño y Estrategia Creativa: Mauricio Antonio Espinosa Azócar
Diseño web: Oyuki Collado Velasco