Pedro Infante se divierte con un perico
Institución: Mediateca inah
Esta fotografía en blanco y negro captura un momento espontáneo durante un ensayo cinematográfico hacia 1950. En la imagen se ve a Pedro Infante, vestido con traje de charro, interactuando con un perico. El ave se posa cerca de su rostro mientras él sonríe, como hablándole o cantándole. La escena transmite una atmósfera relajada: el ídolo luce distendido, divirtiéndose entre tomas. Se intuyen elementos del plató, como mobiliario o la silueta de algún técnico. La iluminación suave del estudio baña al actor, destacando detalles de su vestimenta y del ave. El contraste moderado y la ausencia de color enfocan la atención en expresiones y texturas. En conjunto, la imagen retrata un instante íntimo y pintoresco detrás de cámaras, mostrando a Pedro Infante en una faceta humana y espontánea, fuera del personaje fílmico.
Se aprecia un plano medio frontal que enmarca a Infante de la cintura hacia arriba junto al ave. El fotógrafo eligió un ángulo a la altura de sus ojos, logrando una perspectiva natural que nos coloca al nivel de la escena. El encuadre centra la atención en la conexión entre actor y perico, dejando el fondo en segundo plano. La profundidad de campo es reducida: Infante y el ave aparecen nítidos, mientras el fondo está desenfocado, lo que los separa visualmente del entorno. La luz de estudio es uniforme y suave, sin sombras duras, resaltando rostros y texturas sin contrastes exagerados. No parece una pose ensayada, sino un instante espontáneo. Aun así, la composición está equilibrada, incluyendo lo justo del entorno (como parte de la utilería fuera de foco) para contextualizar la escena sin distraer del gesto principal. Es una imagen de puesta en escena natural, donde la técnica se pone al servicio de documentar un momento auténtico.
Esta imagen forma parte del Archivo Casasola, uno de los acervos fotográficos más importantes del país. Fundado por los hermanos Agustín Víctor y Miguel Casasola, documenta escenas de la Revolución, pero también la vida cultural del siglo xx. Esta foto pertenece a la serie “Estudios de Cine”, que retrata rodajes y figuras del cine nacional. Gracias al resguardo del inah (Fototeca Nacional), hoy se conserva como parte del legado visual de la Época de Oro. El crédito “Casasola (productor)” indica su origen en este archivo, aunque el autor no esté identificado. El protagonista, Pedro Infante (1917–1957), ya era el actor-cantante más querido del país. Su carisma, humildad y cercanía lo volvieron el “Ídolo de México”. Esta imagen lo muestra en su faceta más humana: distendido y alegre, interactuando con un loro en el set. Ese rasgo espontáneo explica por qué su figura sigue viva en el imaginario colectivo como símbolo de lo mexicano.
Esta fotografía nos sitúa en el contexto del cine mexicano de los años cincuenta, plena Época de Oro. En ese periodo, el cine ayudó a construir símbolos de identidad nacional: personajes, valores y escenarios con los que el público se reconocía. Pedro Infante encarnó al charro noble, al padre sacrificado, al hombre del pueblo. Su personaje de Pepe el Toro, por ejemplo, representó al héroe urbano con valores tradicionales. Estas figuras no solo entretuvieron: ayudaron a definir lo mexicano en un momento clave de modernización. Infante, más allá del actor, se volvió símbolo cultural. Su presencia generó unidad emocional y trascendió lo fílmico para convertirse en parte del patrimonio sentimental del país. Esta imagen, lejos de la solemnidad, lo muestra entre tomas, en un gesto auténtico y entrañable. En ella se cruzan el ídolo, el artista y el hombre: una escena pequeña que representa un legado enorme.
Material de apoyo:
Filmoteca UNAM. (s.f.). “Pedro Infante” (Artículo “Archivo Vivo”). Filmoteca de la UNAM. (Recuperado el 14 nov 2025, de filmoteca.unam.mx)
Villarreal, H. (2013). “Pedro Infante y la identidad nacional” Revista Replicante, 17 de agosto de 2013. (Ensayo cultural sobre la construcción de la mexicanidad en el cine de Pedro Infante)









