Maximino Ávila Camacho

 
 

Institución: Archivo General de la Nación

A simple vista esta fotografía tomada por Enrique Díaz Delgado en la Plaza de Toros de la ciudad de Puebla ca. 1937, muestra a un jinete con atuendo de charro mexicano, montando un caballo de color negro, ataviado con una lujosa silla de montar y rienda; ante un público expectante en las tribunas que observan de pie en espera del inicio del espectáculo. Sin embargo, jinete y montura no eran desconocidos a finales de la década de 1930, se trata del general Maximino Ávila Camacho y uno de sus caballos de pura sangre de la raza árabe, misma que el divisionario mexicano criaba junto con toros de lidia que eran utilizados en diversos eventos de tauromaquia en todo México.

 

¿Quién era Maximino Ávila Camacho? Este personaje del México de la primera mitad del siglo xx, perteneció a una familia de clase media rural del estado de Puebla, concretamente de Teziutlán. Durante la revolución mexicana, Maximino fue el mayor de ocho hermanos: Antonia Elena, Manuel, María, María Domitilia, Miguel, Ana María y Rafael. Sus padres fueron Manuel Ávila Castillo (1861-1908) y Eufrosinia Camacho Bello (ca. 1870-1945), y a la muerte del primero, como primogénito consideró tener la obligación de velar por el bienestar de su familia, e incluso, cuando su hermano Manuel llegó a la presidencia de la república en 1940, consideró que ésta le pertenecía “por derecho propio”, según relata Gonzalo N. Santos en sus memorias. Sin embargo, aunque frustrado en sus pretensiones políticas, después de la revolución ocupó cargos públicos tanto en su estado natal, como la gubernatura (1937-1941), y secretario de Comunicaciones y Obras Públicas (1941-1945), donde combinó la política con los negocios.

 

Existe una leyenda negra sobre Maximino Ávila Camacho que Ángeles Mastretta utilizó de inspiración para su novela Arráncame la vida (1985), y que en 2008 fue llevada al cine. En esta obra, se recrea la trama de Catalina Guzmán, una joven poblana que contrae matrimonio con el general Andrés Ascencio, quien protagoniza varios escándalos. Si bien, Maximino Ávila Camacho estuvo involucrado en diversos episodios donde sus desplantes fueron utilizados por la prensa poblana y nacional, para construir la imagen de un político autoritario, vengativo, maquiavélico e incluso autor intelectual de diversos asesinatos, y de prometer que “Miguel Alemán” no llegaría a la presidencia de la república en 1946, ya que “le correspondía a él” heredar la investidura de su hermano. Su repentina muerte el 17 de febrero de 1945, y la obtención de la candidatura oficial del político veracruzano dos días después, alimentaron la imaginación de cientos de escritores. Existen numerosas novelas, artículos o estudios sobre o inspiradas en Maximino Ávila Camacho, en Memórica. México, haz memoria existe información sobre este personaje que ha inspirado varias obras de ficción.

 

Material de apoyo:

Libros:
Mastretta, Ángeles, Arráncame la vida, México, Planeta, 2008.

Medina Peña, Luis, Historia de la revolución mexicana, periodo 1940-1952. Del cardenismo al avilacamachismo, México, El Colegio de México, 1978. (Colección: Historia de la Revolución Mexicana).

Quintana, Alejandro, Maximino Ávila Camacho y el Estado unipartidista. La domesticación de caudillos y caciques en el México posrevolucionario, México, eyc, 2011.

Santos, Gonzalo N., Memorias, México, Grijalbo, 1986.

Páginas electrónicas:
Eufrosinia Camacho Bello

Periódicos:
Excélsior, 1938 y 1945.
El Universal, 1938 y 1945.

Películas:
Sneider, Roberto (dir.), Arráncame la vida, 2008.

 

Institución: Archivo General de la Nación

A simple vista esta fotografía tomada por Enrique Díaz Delgado en la Plaza de Toros de la ciudad de Puebla ca. 1937, muestra a un jinete con atuendo de charro mexicano, montando un caballo de color negro, ataviado con una lujosa silla de montar y rienda; ante un público expectante en las tribunas que observan de pie en espera del inicio del espectáculo. Sin embargo, jinete y montura no eran desconocidos a finales de la década de 1930, se trata del general Maximino Ávila Camacho y uno de sus caballos de pura sangre de la raza árabe, misma que el divisionario mexicano criaba junto con toros de lidia que eran utilizados en diversos eventos de tauromaquia en todo México.

¿Quién era Maximino Ávila Camacho? Este personaje del México de la primera mitad del siglo xx, perteneció a una familia de clase media rural del estado de Puebla, concretamente de Teziutlán. Durante la revolución mexicana, Maximino fue el mayor de ocho hermanos: Antonia Elena, Manuel, María, María Domitilia, Miguel, Ana María y Rafael. Sus padres fueron Manuel Ávila Castillo (1861-1908) y Eufrosinia Camacho Bello (ca. 1870-1945), y a la muerte del primero, como primogénito consideró tener la obligación de velar por el bienestar de su familia, e incluso, cuando su hermano Manuel llegó a la presidencia de la república en 1940, consideró que ésta le pertenecía “por derecho propio”, según relata Gonzalo N. Santos en sus memorias. Sin embargo, aunque frustrado en sus pretensiones políticas, después de la revolución ocupó cargos públicos tanto en su estado natal, como la gubernatura (1937-1941), y secretario de Comunicaciones y Obras Públicas (1941-1945), donde combinó la política con los negocios.

Existe una leyenda negra sobre Maximino Ávila Camacho que Ángeles Mastretta utilizó de inspiración para su novela Arráncame la vida (1985), y que en 2008 fue llevada al cine. En esta obra, se recrea la trama de Catalina Guzmán, una joven poblana que contrae matrimonio con el general Andrés Ascencio, quien protagoniza varios escándalos. Si bien, Maximino Ávila Camacho estuvo involucrado en diversos episodios donde sus desplantes fueron utilizados por la prensa poblana y nacional, para construir la imagen de un político autoritario, vengativo, maquiavélico e incluso autor intelectual de diversos asesinatos, y de prometer que “Miguel Alemán” no llegaría a la presidencia de la república en 1946, ya que “le correspondía a él” heredar la investidura de su hermano. Su repentina muerte el 17 de febrero de 1945, y la obtención de la candidatura oficial del político veracruzano dos días después, alimentaron la imaginación de cientos de escritores. Existen numerosas novelas, artículos o estudios sobre o inspiradas en Maximino Ávila Camacho, en Memórica. México, haz memoria existe información sobre este personaje que ha inspirado varias obras de ficción.

Material de apoyo:

Libros:
Mastretta, Ángeles, Arráncame la vida, México, Planeta, 2008.

Medina Peña, Luis, Historia de la revolución mexicana, periodo 1940-1952. Del cardenismo al avilacamachismo, México, El Colegio de México, 1978. (Colección: Historia de la Revolución Mexicana).

Quintana, Alejandro, Maximino Ávila Camacho y el Estado unipartidista. La domesticación de caudillos y caciques en el México posrevolucionario, México, eyc, 2011.

Santos, Gonzalo N., Memorias, México, Grijalbo, 1986.

Páginas electrónicas:
Eufrosinia Camacho Bello

Periódicos:
Excélsior, 1938 y 1945.
El Universal, 1938 y 1945.

Películas:
Sneider, Roberto (dir.), Arráncame la vida, 2008.

 

 

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