Las buenas hierbas
Institución: Procine
Las buenas hierbas es una película que María Novaro, una de las principales cineastas de México, dirigió en 2010. Cuenta la historia de Dalia, una mujer cuya madre, Lala, una bióloga etnobotánica que labora en la unam y tiene un gran conocimiento de la herbolaria mexicana, es diagnosticada con Alzheimer a temprana edad, lo que cimbra la vida de su hija, quien debe dejar sus actividades: cuidar a su propio hijo, Cosmo, y asistir a la estación de radio alternativa en donde trabaja, para cuidarla. La cinta fue galardonada como Mejor Película en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, recibió el Premio del Público en el Festival de Cine de Zacatecas y en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara, por Mejor Guión obtuvo el Premio FIPRESCI y el del Festival de Cine del Amazonas, mientras que las actrices Úrsula Pruneda y Ofelia Medina obtuvieron varios premios (el Ariel, la Diosa de Plata, el Premio Marco Aurelio) como Mejor Actriz y Mejor Coactuación Femenina, respectivamente.
Novaro aprovecha esta conmovedora historia para tocar otros temas que forman parte de la memoria de México: en un rescate de la herbolaria nacional, nos muestra las buenas hierbas que aparecen en el Códice Badiano, menciona el poder de las raíces y las flores, recuerda a María Sabina y sus hongos, muestra el peyote y el poder de la pulpa de la sábila; apuntala también acerca de crímenes que lastiman a los mexicanos y cuya justicia, como por efecto del Alzheimer, se ha ido olvidando: los feminicidios y casos como las matanzas de San Salvador Atenco, Acteal y Aguas Blancas.
La película acontece a lo largo del deterioro que la enfermedad causa en la madre de Dalia, y nos va mostrando el transcurrir de su vida entre coincidencias, sueños, milagros y la magia de las plantas. Nos invita a tomar a sorbitos la infusión de las hierbas para curar cuerpo y alma, a la par que aprendemos a coleccionar palabras, porque “lo que no se escribe se olvida”, a creer que quizá todos tenemos una vida secreta y a pensar en aquello que nos gustaría preguntarle a nuestra madre al mismo tiempo que tratamos de averiguar “¿qué menjurje nos echamos para que se nos quite la tristeza?”





